domingo, 18 de enero de 2015

Productividad de madre

   Todos tenemos días en los que, a pesar de que no hemos parado, sentimos que no hemos hecho nada. Decimos: “¿Cómo es posible? ¡No me ha dado tiempo ni a la mitad de lo que tenía programado!” Pues, por lo menos en mi caso, desde que fui madre, esta sensación se repite cada día.

   Con mi peque es inútil tratar de programar un día, mejor dejar que todo vaya surgiendo de forma espontánea, porque no se sabe cómo de demandante estará mi Gansi ese día.

   Mi peque fue un bebé muy demandante, yo no podía hacer absolutamente nada que no fuera estar sentada o tumbada con mi Gansi al pecho o paseando por el salón canturreando e intentando aliviar sus cólicos. Si es que caía en el sueño, era un rato demasiado corto como para aprovecharlo, podían ser sólo5 minutos o tal vez, con suerte, una hora entera, y lo que menos me apetecía era ponerme a recoger o limpiar, estaba tan exhausta que sólo quería descansar yo también.

   Y cuando digo que no podía hacer nada, es nada en absoluto. Ni ir al baño, ni ducharme, ni comer ciertas comidas que implicaran manipular con ambas manos o caldos calientes con los que pudiera quemar al bebé que tenía en el regazo de forma perenne.




 
   Así que veía cómo se me iba acumulando la roña en casa, las lavadoras, el polvo, y los menús para nada eran elaborados. Y me daba vergüenza pedir ayuda, pensaba que era mi deber cargar con la responsabilidad de la casa y de mi bebé, incluso me avergonzaba y me incomodaba recibir visitas, temía que me juzgaran, que me dijeran que la culpa era mía, que no me sabía organizar, que no lo estaba haciendo bien como madre o que no pasaba nada si dejaba llorar a mi peque “un poquito”.

   Me sentía un fracaso. Hasta ahora, en las visitas a recién nacidos que había hecho ni siquiera me había planteado la posibilidad de que la madre viera apenas mermado su tiempo, que un bebé pudiera ser obstáculo alguno para seguir con el mismo ritmo de vida de antes de tenerlo. Siempre me habían recibido en casas impolutas, e incluso me habían ofrecido quedarme a tomar algo, y por lo general no tenía ocasión de ver despierto al bebé en todo el tiempo de la visita.

   Así que me había hecho un idea de cómo sería mi peque que no correspondió en absoluto a como finalmente fue, y yo no sabía a quien culpar, si mi peque por ser “diferente a los demás” o a mí por no saber ser una madre “como las demás”.

   Y conforme fue creciendo mi Gansi fue ganando independencia, pero a mi, por más que intentara organizarme, pero no me daba tiempo a nada. De hecho, a medida que fue creciendo, fue aumentando de forma exponencial su capacidad de desordenar y ensuciar, por más que tratara de darle ejemplo, decirle que después de jugar se recoge, recoger todos juntos y cantar hasta la saciedad la cancioncilla de “a recoger, a guardar”.

   Y de mi experiencia he podido recopilar una serie de tips para ayudar a otras mamás “aumentar” su productividad. Ahí va mi decálogo:
  1. No esperes poder llevar el mismo ritmo de antes de tener a tu bebé. Recuerda que ahora tu peque es lo primero y no te necesita más de 24 horas porque no tiene más el día.
  2. Abraza el minimalismo en tu hogar. A más chismes y adornos de por medio, más tiempo tendrás que perder limpiándolos.
  3. Si tu peque quiere brazos a todas horas, tienes dos opciones: o lo dejas llorando hasta que se desgañite, o te lo cuelgas de un portabebés. No podrás ir al mismo ritmo y tendrás que hacer las tareas con cuidado, pero al menos podrás pasar una escoba o un plumero.
  4. No tengas miedo ni vergüenza de delegar tareas. Repítete este mantra: “no tengo la obligación de hacerlo todo yo” “ya tengo trabajo bastante”.
  5. Aprende a convivir con un poco de desorden en tu vida. Recuerda que los chismes los puedes ordenar y limpiar en otro momento, pero tu peque crecerá y el tiempo no volverá, no lo puedes poner “en pausa” mientras limpias, y te necesita ahora.
  6. Planifícate lo máximo posible (dentro de lo que una madre se puede planificar). Usa agendas, planea menús, incluso qué ropa te pondrás y se pondrá tu peque durante la semana.
  7. Saca partido de tus habilidades “multitask” haciendo varias tareas a la vez (a mí ya sólo me falta pasarle un paño al lavabo mientras hago de vientre).
  8. Aprovecha todos esos micro tiempos muertos en los que, de todas formas, no ibas a tener tiempo de descansar. Te sorprendería la cantidad de tareas que se tarda sólo 2 minutos en hacer.
  9. Trata de sacar tiempo como sea para tí, al menos para tu descanso. Cansada aún se rinde menos.
  10. Y paciencia, paciencia y paciencia.
   Todo esto no son fórmulas mágicas, ojalá lo fueran. Ojalá alguien viniera y me dijera el secreto de todas esas madres que parecen llegar a todo.

   Es más, reconozco que aunque conozco en teoría lo que debiera de hacer para poder abarcar todo lo que me gustaría, ni siquiera soy capaz de llevarlo todo a la práctica, así que no te sientas mal si tú tampoco puedes, es de lo más normal.

   En mi caso no sé dónde está el fallo, si es que me organizo mal o debería seguir más fielmente mi propio decálogo. Lo que sé es que me acuesto todos los días a las 2 de la mañana y me levanto a las 7, y durante el día no paro de correr de un lado para otro, que parezco Usain Bolt, y aún así mi casa siempre parece un campo de batalla...


 "¡Que está lluviendo! ¡La ropaaaaaaaaa!"

domingo, 11 de enero de 2015

Lo que aprendí sobre lactancia y fertilidad

   “Dar el pecho no afecta a la fertilidad”. Pues no es del todo cierto. “Ah, bueno, pues... mientras das el pecho no te puedes quedar embarazada”. Emmm... tampoco es así.

   Por lo general, las mujeres que no dan el pecho ven como les vuelve la regla al mes o dos meses después de la cuarentena. El cuerpo interpreta que no tienen bebé y se prepara para recibir una nueva vida.

   Por otra parte, a las mujeres que amamantan a sus bebés, les vuelve la regla más tarde, pudiendo tardar desde algunos meses más, hasta años en regresar. Por supuesto hay excepciones, hay mujeres a las que, aunque den el pecho a demanda y de forma muy frecuente, les vuelve la regla a los 4 meses postparto, o incluso antes, aunque esto no es lo habitual.

   “¿Pero te puedes quedar embarazada dando el pecho, si o no?” Pues depende...

   Lo habitual es que, practicando lactancia materna exclusiva y a demanda, ésta se pueda utilizar como método anticoceptivo bastante fiable durante los 6 primeros meses de vida del bebé, siempre y cuando aún no haya vuelto la regla. Éste es el llamado MÉTODO MELA.

   “¿Y entonces no te puedes quedar embarazada sin regla?”. Pues resulta que no (¡ojo cuidao! ¡que hay excepciones!). Si aún no te ha vuelto la regla, aunque haya pasado más de un año desde que diste a luz, y estás pensando en volver a quedarte embarazada, tendrás que esperar hasta que te vuelva, porque sin regla no se ovula. "¿Me estás diciendo que en todo este tiempo desde que di a luz no he ovulado ni  una vez?". Ya te digo. Se puede tener la regla y no ovular, pero no al revés, porque el óvulo, una vez que se expulsa, desencadena irremediablemente una serie de señales que hacen al cuerpo poner en marcha el mecanismo que dará lugar a la regla. Puede haber otras señales que hagan que se desencadene la menstruación, no sólo el ovular, pero el ovular hará que tengamos la regla siempre.

   Esto puede llegar a ser muy frustrante para las mujeres, porque normalmente cuando tomamos la decisión de ampliar la familia es porque nos queremos poner a ello ya, porque hemos planeado que los hermanitos se lleven poco tiempo, o porque incluso tenemos una fecha predilecta para dar a luz, por la razón que sea, y es un palo tener que esperar meses o incluso años, para algo que queríamos ya.

   Pero hasta que nuestro cuerpo no se active, no hay nada que hacer. Y debemos confiar en nuestro cuerpo porque, más allá de nuestros planes y expectativas, es sabio y percibe que nuestro peque nos necesita tanto que sería incompatible para nosotras atener a otro a la misma vez.

  Aunque por supuesto, como decía antes, a esto también hay excepciones. Te puedes quedar embarazada sin haber tenido aún tu primera regla postparto si pillas ese primer ovulín que iba a desencadenar lo que sería esa primera regla. Esto es muy infrecuente, aunque ocurre, pero lo habitual es que las primeras reglas sean además anovulatorias, y que una vez que se ovule tampoco te puedas quedar embarazada.

   “¿Cómooooooo? Pero después de esperar a que vuelva la regla, ahora por fin se ovula y tampoco te quedas? ¿Qué broma es esa?”

   Pues sí, lo que para una mujer que no busca un embarazo puede suponer aún más tiempo sin tener que preocuparse por usar anticonceptivos, para una mujer que lo está buscando puede ser una espera sin fin, pero hay una condición importante, aparte de ovular, para que el embarazo se produzca, y es la fase lútea. Ésta es la fase que va desde el momento de la ovulación hasta la regla, y si es demasiado corta (cosa frecuente en las mujeres que dan el pecho), es decir, si pasan menos de 10 días desde que ovulas hasta que te viene la regla (ten en cuenta que la fase lútea normal de un ciclo de 28 días dura 14), tampoco te puedes quedar embarazada.

   Muchos médicos, poco informados, recomendarán a la mujer que desea tener otro hijo que deje de amamantar al primero, diciéndole que hasta que no deje el pecho no se podrá quedar embarazada, y esto es incierto, puesto que hay muchísimos casos en los que las mujeres tienen otro bebé al que amamantan “en tándem” con el primero.


 Imagen de Pinterest

   “¿Y cómo sé yo que ya soy fértil? ¿Cómo sé que es seguro no usar anticonceptivos o que ya puedo ir a por el hermanito?” Pues hay que estar atenta a una serie de señales. Si ya nos ha venido la primera regla, tenemos que comprobar que ovulamos (el método sintotérmico es muy útil para ello), y medir el tiempo que pasa entre esa ovulación y la regla. Si no deseamos embarazo, simplemente tendremos que evitar tener relaciones sexuales en los días potencialmente fértiles, por si acaso, igual que si ya supiéramos que nuestros ciclos son compatibles con la concepción, y si lo deseamos, darle tiempo al cuerpo para reactivarse.

   Si aún no tenemos la regla, hay que estar atenta a señales como molestias en el vientre y cambios en el patrón del flujo. Si de repente notamos un flujo líquido que precede a uno elástico tipo clara de huevo, podría ser la señal de que vamos a ovular y que podríamos quedarnos embarazadas de nuevo sin llegar a ver una regla.

   Y todo esto depende, como siempre, de la mujer. Hay quienes tienen esa primera ovulación antes de la primera regla postparto y su fase lútea ya es normal, hay quienes desde la primera regla sus ciclos ya son normales, y hay quienes, después de esperar años a que les vuelva la regla, tienen los primeros ciclos muy largos (de hasta 60 días o más) y anovulatorios, y poco a poco se van regulando en longitud y en fase lútea. Hay de todo, te puede tocar cualquier cosa.

   “Bueno, imaginemos que quiero ampliar la familia, independientemente de lo que diga mi cuerpo. ¿Hay alguna manera de acelerar el proceso?”. Pues la primera forma que se le viene a una a la mente es el destete, pero sólo si éste es muy radical puede ser que empecemos a activarnos antes de tiempo. Si deseamos continuar amamantando a nuestro peque, poco hay que podamos hacer aparte de tener infinita paciencia y esperar. A algunas mujeres les funciona tomar progesterona durante unos días porque supuestamente al dejar de tomarla se promueve de alguna manera que aparezca la menstruación. No siempre sucede, y aunque surta efecto no quiere decir que esas reglas vayan a ser regulares y ovulatorias.

   Otra cosa que sí que parece que ayuda es la acupuntura. Yo no lo he probado, así que no puedo hablar desde mi experiencia, pero por testimonios de otras mujeres me ha parecido ver que en muchos casos funciona.


 Embarazadad dando el pecho... ¡claro que se puede!

   Y espero que todo esto resulte útil, puesto que he podido comprobar que no hay demasiada información al respecto en Internet, y los médicos tampoco están muy formados en cuanto a lo que le ocurre al cuerpo de la mujer en casos de lactancia prolongada. Y una se puede volver loca, pensando que algo va mal porque ha pasado muchísimo tiempo desde el parto y aún no tienen la regla (aunque un chequeito médico de vez en cuando nunca viene mal), o desesperarse si está buscando quedarse embarazada y no se explica por qué ese embarazo no llega.

domingo, 4 de enero de 2015

Diario de embarazo, el desenlace (parte 2)

   Cuando me reanimaron, volvieron a comprobarlo y me lo dijeron: “no hay latido”. Lo había visto en el monitor, era como mi Gansi cuando me hice la ecografía de las 9 semanas, sólo que mi Gansi se movía. Tengo que decir que el personal que me atendió es excelente, y en estos casos se agradece la delicadeza, en lugar de aquellas brujas que me tocó soportar cuando pasó lo de mi primer huevito, que quizá estaban ya al final de su turno, hartas de todo, y me tocó a mí comerme sus malos humos (hasta al psicólogo me llegaron a decir que me fuera, y me recetaron una medicina sin explicarme lo que me haría ni los efectos que tendría). Pero ahora el trato fue impecablemente profesional.

   Me hablaron de programarme un legrado para el siguiente lunes (era sábado), pero yo dije que prefería esperar a que todo pasara en casa. Respetaron mi decisión, aunque me dieron otra cita para legrado más adelante, por si acaso.

   Me sacaron sangre, por lo visto, porque yo no me enteré, creo que podrían haberme cortado el brazo y tampoco me hubiera enterado.

   Y ahí terminó todo, ahí se fue toda la ilusión. ¿De verdad era cierto aquel mal presentimiento que me venía acompañando desde hacía semanas? ¿Sólo estaba siendo pesimista o en realidad había algo dentro de mí que me estaba diciendo que aquello no iba a acabar bien?

   No se si tuvo relación o fue casualidad, pero aquella misma tarde caí enferma. Tenía mareos, nauseas y mucha debilidad. La sangre iba en aumento, y yo sabía que se acercaba lo peor, y que no faltaba mucho.

   Recibí muchas críticas por no querer hacerme legrado, pero creo que es una decisión personal y que merecía respeto más allá de un “tú sabrás”. Al fin y al cabo, un legrado es una intervención quirúrgica, con sus riesgos, y sus posibles efectos adversos, y no se debería hacer tan rutinariamente como se hace. Normalmente, a la mujer ni siquiera se le menciona la posibilidad del “manejo expectante”, e incluso a veces se les mete miedo, diciéndole que psicológicamente va a ser más duro y que de todas formas pueden quedar restos y al final van a tener que legrarlas.

   Y duro es, tanto de una manera como de otra, y dolor se pasa, pero es cierto que hay que armarse de mucha fuerza para manejarlo sola en casa.

   Si el sábado empecé a sangrar, el mismo lunes siguiente expulsé el feto. Estaba durmiendo la siesta con mi Gansi cuando sentí unos pinchazos y unas sensaciones muy desagradables, fui al baño y allí pasó todo. Necesité un pequeño empujoncito para que saliera, y ahí estaba, inconfundible, no era un coágulo más, era el saquito con su placenta, más grande que una nuez.

   Casi me da algo cuando me dijeron que lo tirara a la basura... ¡era incapaz de hacer eso! Me hubiera gustado enterrarlo, pero el Ganso temía que no pudiéramos enterrarlo con suficiente profundidad y el olor pudiera atraer animales. Decidimos quemarlo y enterrar las cenizas, en un ritual íntimo de despedida. En realidad mi cabeza en esos momentos no funcionaba, no daba para más. Más adelante, cuando ya todo fue pasando, empecé a reaccionar y se me ocurrió otra cosa que podría haber hecho, y que ya sólo puedo dejar como sugerencia por si alguien tiene la desgracia de pasar por algo parecido y no sabe qué hacer en esa situación. Me pareció que hubiera sido bonito meterlo en una maceta y plantar una semilla.

   Le dije a mi Gansi que mamá estaba triste porque ya no tenía bebé en la barriguita, pero que si algún día tenía otro que ya le avisaría. La verdad es que mi peque se lo tomó fenomenal, creo que aún no era lo suficientemente mayor como para ser consciente de todo lo que estaba pasando, así que lo único que me dijo fue: “¿no tienes bebé? ¡Pues ya te va a salir la caca!”. Eso es positividad. Su inocencia la única cosa que había podido asociar con el bebe de la barriguita de mamá era el estreñimiento que me estaba causando.

   Y después de casi una semana de sangrado, dolor y entuerto, todo terminó por fin (aunque seguí manchando una semana más) y volví al médico, para que me revisaran, y para anular todas las citas que tenía ya asignadas. ¡No había restos! ¡No tenían que hacerme nada! Para mí era una noticia fabulosa, porque después de lo pasado, mi consuelo era librarme del legrado, y así fue.

   Por un lado, me sentí decepcionada con mi cuerpo, por no haber sido capaz de albergar una vida, pero por otro estaba orgullosa de que hubiera sabido responder por sí mismo tan bien.

   También fue duro que todo pasara en navidad. Fue horrible pasar la noche de nochebuena entre entuertos y querer venirme arriba por mi peque, porque me necesitaba, y yo tenía que estar bien. Y una parte de mí quería estar bien, pero otra necesitaba llorar y soltarlo todo para poder pasar página.

   Porque aunque desde el primer día una sabe que algo puede ir mal, incluso aunque tu intuición te esté diciendo que algo no va bien, nunca estás preparada, porque siempre hay una parte de ti que se aferra con fuerza a esa ilusión, y conforme van pasando los días, más aún.

   Los que ya lo sabían me preguntaban cómo estaba (¿cómo iba a estar?), me decían que soy joven, que ya tendría más hijos, como si eso me fuera a consolar de alguna manera. Muy pocos me dieron un abrazo y me dijeron “lo siento”.

   Aún a fecha de hoy sigo frenando felicitaciones, pero no me arrepiento de haber dado la noticia de mi embarazo, en realidad me hubiera gustado decírselo a más gente, porque para quien no lo sabía, aquello nunca había pasado, y sí que había pasado, yo no me lo inventé, estuve embarazada, vi y sentí crecer a mi bebé dentro de mí, le vi latir, y lo vi salir de mí.

   Y no, no me consuela que fuera “pronto”, ni que me cuenten casos de mujeres que abortaron más tarde, incluso cuando ya su bebé estaba bien formado, doy por hecho que es otro proceso de duelo diferente, y quizá debiera sentirme afortunada, pero no me causa alivio alguno, igual que a esas mujeres no se lo causaría el hecho de que haya madres que pierdan a sus bebés recién nacidos, ni a éstas que haya quien los pierda de niños.

   Sé que muchas mujeres, después de este tipo de experiencias, enseguida se lanzan a por su “bebé arcoiris”, sin esperar siquiera a la siguiente regla, pero en mi caso particular necesito tiempo, necesito terminar de sanarme física y mentalmente.

   Y esta es la historia de mi tercer huevito, que tampoco ha llegado a pollito.


domingo, 28 de diciembre de 2014

Madres poco mañosas, no estáis solas

   No soy una “mamá Pinterest”. No me enorgullezco precisamente de ello, pero tampoco me avergüenzo, simplemente me acepto. Me encanta todo lo artesanal, manualidades, cocina creativa, costura, etc, pero es que no se me da bien.

   Cuando me siento con mi Gansi a modelar plastilina, me parece que sus creaciones son ya mejores que las mías, y es que por más que lo he intentado, lo único que sé hacer son bolas, churros y rosquillas. Como son cosas que me gustan, no me doy por vencida y sigo intentando, de hecho, una vez me dio por hacer plastilina casera y salió genial, pero debió ser la suerte del principiante porque las siguientes veces que la he querido hacer ya no ha salido igual.


 "Te prometo que soy un perro..."


   Las pasadas navidades, en la guarde de mi Gansi, nos reunieron un día a todos los padres para que construyéramos con nuestros peques un belén de plasti. La sola idea ya me produjo estrés, pero al fin y al cabo se trataba de pasar un buen rato entre todos y me había tocado modelar los patos... ¿qué dificultad podría tener eso?... Pues una hora sudando tinta y no había manera de que aquel engendro se pareciera a un pato. Yo miraba a las mesitas de los lados, algunos padres habían hecho a la Virgen María y le habían puesto pelo de lana y le habían hecho el vestido con trozos de tela, o el puesto de la panadera (que también estaba genialmente caracterizada), o una docena de palmeras preciosas, y yo llevaba una hora tratando de hacer un pato... casi se me caen los lagrimones. Cuando la seño pasó por mi lado me dijo: “lo importante es el esfuerzo”... jopetas, qué humillante...


 El fruto de una hora de trabajo...


   Agradecí profundamente que mi peque aún no pudiera ser consciente de mi "patosidad", que no me comparara con los padres de sus compis, porque algunos hacían cosas como para hacerles la ola. Cada vez que los niños tenían que ir disfrazados de algo, por supuesto el disfraz era hecho a mano y precioso. En estos casos, la verdad es que prefería comprarlo antes que arriesgarme a que mi Gansi fuera con uno de mis churrintentos. Otras veces, tenían que traer manualidades o dibujos hechos por ellos, y si es cierto que eso lo habían hecho niños de 2 años, yo me doy un cabezazo en la pared. Se da por sentado que los padres ayudan, pero cuando el día de la paz mi Gansi se presentó con una paloma garabateada por sus manitas, otros niños las llevaron decoradas con plumas, con ojitos de muñeco, con lentejuelas, vamos que a poco llevan una paloma viva.

   Para semana santa querían vestirlos de penitentes, y me tocó hacer un capirote. Pues me llevé una semana entera para hacer el dichoso capirote, después de doblar, replegar y pegar, y cortar y hasta mirar tutoriales en Internet de “cómo hacer un cono con cartulina”. Por supuesto algunas niñas iban con mantillas que parecía que se iban a arrancar a cantar la salve en cualquier momento.

   Y de verdad, de verdad que me gustan muchísimo estas cosas. Me encanta meterme en la cocina, aunque nunca salgan las cosas con la pinta (o el sabor) que debieran, a veces me salen cosas resultonas y hasta comestibles.


 Mi primer roscón de reyes...


   Y el punto y el crochet también me encantan, y cuando no trabajaba me tiraba horas y horas practicando y algunas cosas sacaba, aunque mi primera bufanda está minada de agujeros a los que aún no encuentro explicación.

 Es punto fantasía, si, si ...


   Al respecto de mi creatividad, la falta de sueño y el ritmo de vida ajetreado me dejan a veces el cerebro que sólo funciona en modo básico, y la inspiración por más que la llamo no siempre viene.

   Con esto quiero decir que admiro profundamente y de todo corazón a todas esas mamis apañadas que saben hacer de todo y les sale todo de revista, y me pongo a sus pies a ver si se me pega algo, porque qué frustrante es cuando algo te gusta y no te sale como tú quisieras.

   Así que madres poco manitas, que no sabéis ensartar una aguja, que se os queman hasta los cereales, que hasta os salís del borde coloreando, que sepáis que no estáis solas. No os agobiéis, si os gusta de verdad seguid intentándolo, que al final algo siempre sale, y lo más importante de todo, por más en serio que os hayáis tomado el reto (en plan, esto me sale a mí hoy por mis ovarios), no perdáis la ilusión de compartirlo con vuestros peques. No permitáis que la frustración os arruine el día de pasarlo bomba con los enanos.

   El tesón es una cualidad muy positiva que madres como nosotras tenemos la oportunidad de transmitir a nuestros peques.

   Y si no os gustan este tipo de cosas, pues que le den morcilla, oye que para que te den el carné de madre no hay que pasar un examen de creatividad y hacendosidad, que ser mujer no implica llevar en las células el gen de las labores, y que ya habrá otras cosas que os salgan super bien y que podáis disfrutar haciendo con vuestros chiquitines.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Diario de embarazo: el desenlace (Parte 1)

Semana 7 

   Aún no tengo los resultados de la analítica. La espera me está volviendo loca. ¿Y si voy a urgencias y digo que me duele un montón y así me miran? No, no sirvo para mentir, además, tengo muy mal recuerdo de la vez que estuve en urgencias por lo de mi primer huevito, me trataron fatal. Mejor voy a un privado. ¡Vaya pasta! Me parece que estas navidades el jamón tendrá que ser imaginario, total, con un poco de suerte igual no lo cato en un tiempo. Ecografía vaginal y... ¡Ahí está! ¡En su sitio! ¡Sólo un embrión! (vaya alivio jejeje). Se ve el saquito y el pegotito del embrioncillo. Es muy pequeñito, aún sin forma definida, una habichuelita... ¡latiendo! ¡Qué emoción! Va a ser verdad y todo... Haber podido escuchar el latido ha sido un gran alivio, aunque sé que aún es pronto y pueden pasar muchas cosas. Intento no pensar en todo lo negativo que puede pasar, pero no puedo evitar que las ideas vengan solas a mi mente. Aunque ahora el miedo es diferente. Antes temía más por mí, porque me tuvieran que operar en caso de ectópico, y ahora temo por esa habichuelita. Me estoy empezando a ilusionar y no quisiera que este sueño se terminara. Me llaman de la Seguridad Social: ¡enhorabuena! ¡Es evolutivo!... A buenas horas... Vamos a tener que empezar a dar ya la noticia. Decidimos que se lo vamos a decir primero a Gansi. Aunque lo recomendable es dar la noticia del hermanito más adelante por varias razones, entre ellas, que para los niños varios días ya son un periodo de tiempo muy grande, cuanto más 9 meses. Además, si algo fuera mal, no sabríamos cómo explicárselo ni cómo se lo iba a tomar. Igualmente, decidimos que se lo vamos a decir, porque cuando empecemos a dar la noticia todo el mundo le va a empezar a decir que va a tener un hermanito, y que lo va a tener que cuidar. Lo que le decimos es que mamá tiene un bebé en la barriguita. La verdad es que se lo toma fenomenal. Es el momento de decirlo a los más allegados. ¡Nadie se lo esperaba! Ni nosotros, la verdad... Parece que estoy manchando, bueno, no dura mucho y es poca cantidad... ¿cuándo debería preocuparme e ir a urgencias? La verdad es que se me pasa de todo por la cabeza...


Semana 8 
  
   El retorno de Culozzilla. Barriguita poca, pero el culámen se me está descontrolando. Y de todos los síntomas que podría tener me tenía que tocar el estreñimiento, pero una cosa bárbara. No tengo molestias, ni especial cansancio (aunque por la noche me entra sueño, pero también es que tengo mucho ajetreo con la casa y el trabajo), ni mareos, ni antojos, ni me molestan los olores. Lo único que podría decir que noto es ese estreñimiento ocasional con retortijones tan bestias que me dan hasta contracturas musculares. Hay momentos que lo paso tan mal que casi preferiría las nauseas. Debería comer más fibra. Aquí otra de las perlas de mi Gansi, su ocurrencia de ir por ahí diciendo: “A mi mamá no le sale la caca porque tiene un bebé en la barriguita”... Otra de las cosas que podría decir que noto son molestias en los pechos cuando mama Gansi, a veces muy leves y a veces bastante fuertes. Oye, pues parece que estoy ensanchando, empiezan a no abrocharme algunos de mi vaqueros (ya era hora...).


Semana 9 

    De verdad que en mi anterior embarazo me recuerdo más tripona, pero al fin y al cabo hace ya 4 años de eso, igual es que no me acuerdo bien, o quizá es que me pilló pesando 5 kg más que ahora. Ya sólo me queda bien el más ancho de mis vaqueros. Me estoy empezando a aburrir de llevar los pantalones desabrochados, pero creo que aún es pronto para la ropa premamá. Por cierto, ¿cuándo es el momento para empezar a llevar ropa premamá? Esto da para otra entrada... Decido sacar mi caja de ropa premamá. A todas partes no puedo ir en chándal. ¡Madre mía! ¡Qué poca variedad! No puedo creer que me apañara sólo con esto, voy a tener que ir de compras. Me concedo probarme mis vaqueros premamá. Evidentemente aún hay mucho que rellenar, pero la comodidad es innegable. Ains... ¿irá todo bien por ahí adentro? Aún faltan 4 semanas para la próxima revisión...


Semana 10 

    Ya se que dicen que cada embarazo es diferente, y que es absurdo comparar, pero es absolutamente inevitable. Sólo al mirarme al espejo ya me veo diferente. Recuerdo que en el embarazo de mi Gansi tenía una tripilla redondita y hacia afuera, y esta vez parece que va más a lo ancho, como si toda yo estuviera engordando, no sólo la barriga. ¡Claro que estoy engordando! Estoy comiendo como una bestia, y encima se acercan las navidades y me han regalado un cargamento de roscos de azúcar y pestiños enmelados. Las barras de turrón no me duran ni un par de días (sin ayuda), y los polvorones también están cayendo que da gusto. Así me veo, deforme perdida. También recuerdo orinar más, levantarme por las noches con unas ganas tremendas de ir al baño, tanto que me despertaba de las ganas que tenía, y mucha sed. Otra cosa que echo en falta (aunque en realidad no lo echo de menos para nada) son los ardores nocturnos y la acidez que me daban ciertas comidas. Ahora lo cierto es que tengo unas digestiones buenísimas. Me preocupa incluso no sentir nada. ¡Qué ganas de sentir movimiento! Con mi Gansi lo empecé a sentir en la semana 14. Esta mañana me ha dado la sensación de que al mamar Gansi no me molestaba tanto, quizá mi cuerpo ya se está acostumbrando. ¡Pero qué desinflada me veo la barriga por las mañanas! Voy al baño... sangre. Bueno, no es mucha, pero tengo un mal presentimiento. Creo que es mejor que nos vayamos a urgencias. El Ganso piensa que lo que quiero es que me hagan ya otra eco porque no puedo esperar, pero no es cierto. Al fin me atienden en urgencias, me hacen la eco, pierdo el conocimiento. Aún no me han dicho nada, pero yo ya lo sé...

Continuará...





domingo, 14 de diciembre de 2014

¡Calla niiiiiño!

  Los niños son espontáneos, naturales, no tienen maldad (hasta que la aprenden, pero los primeros años son inocencia pura), no tienen picardía (ídem de lo mismo), y es por esto que dicen las cosas tal como las sienten, sin filtro, de su cabecita a su boca, directamente.

   Por eso se dice que “los niños y los borrachos son los únicos que dicen la verdad”. Esto no es del todo exacto, lo que ocurre en ambos casos es que se dicen las cosas tal y como se piensan, sin medir (en el caso de los borrachos el filtro está desactivado por el alcohol).

   Pero a veces los niños dicen cosas que no son verdad. A veces su vocabulario es limitado y su forma de explicar las cosas no concuerda exactamente con la realidad, en ocasiones su imaginación desbordante altera su forma de ver y expresar las cosas, y a veces también mienten, pero lo normal es que lo hagan sin maldad e incluso sin darse cuenta.

   Y hay momentos en que los niños dicen cosas que para los mayores son muy inconvenientes.

   Por ejemplo, cuando están desarrollando las habilidades sociales, empiezan a contar todo a todo el mundo, y cuando digo todo es todo, hasta el color de las bragas que se ha puesto su madre esa mañana. ¡Lo cascan todo! Si tienes peques que estén pasando por esta etapa, mejor no digas nada demasiado íntimo delante suyo, aunque te parezca que están distraídos viendo la tele o jugando... ¡no se les escapa una!





    Por supuesto, para aprovechar esta facultad está la abuela/suegra/tía/vecina cotilla que le hace señas a la pobre criatura para que vaya a ponerle al día de todas las intimidades de su familia.

   Así que si tienes hijos prepárate para que en algún momento te saquen los colores.

   Recuerdo una vez que fuimos al parque y había jugando una niña morenita, con el pelo oscuro cortado a cacerola y que llevaba pantalones naranja y camisa rosa (combinación peculiar), pero el caso es que mi Gansi se la quedó mirando, abrió mucho los ojos y empezó a gritar señalándola: “¡Mamá, mamá, es Dora!”... Risa nerviosa y a explicarle a mi peque que es sólo una niña con un estilismo un tanto desafortunado.
 


   Otra anécdota nos sucedió en un comercio, cuando Gansi empezó a pedir pipí, pudimos acceder a un baño e hizo pipí y caca (notición, porque llevaba varios días con un poco de estreñimiento). Así que cuando salimos le dije al Ganso, muy disimuladamente: “Ay, qué bien, ha hecho caca también”, pero mi Gansi decidió correr por todo el comercio cantando a pleno pulmón “¡Papaaaaa he hecho cacaaaaaa!” Lo cierto es que esta vez nos partimos de risa.

   ¿Os ha pasado algo parecido con vuestros peques? Seguro que sí, y si no, es que está por pasar.

   Y si piensas cascarle a alguien algún embuste, procura que tu peque esté al tanto, si no, luego no te quejes cuando le metas a tu suegra la milonga (para que no se sienta mal, la mujer) de que no podéis ir a comer a su casa porque ese día te duele la espalda y os vais a quedar en casa, y tu peque suelte: “¡si me dijiste que íbamos al parqueeee!”.A ver, que es sólo un ejemplo, que con la suegri hay que llevarse bien eh.

   Nadie mejor que nuestros hijos para enseñarnos el valor de la sinceridad, y de la intimidad.

   De mi infancia recuerdo más de un pisotón y pellizco de mi madre, que era su forma de hacerme saber que estaba diciendo algo inconveniente. Pero si pensáis utilizar esta técnica con vuestros peques, ya os digo que no es muy recomendable, porque os exponéis a que os dejen más en evidencia cuando digan: “¡Auch mamáaaa!”

   Y esto es así, hay que tomárselo con humor, y poco a poco irán aprendiendo que hay cosas que no se deben decir, porque aunque sean verdad, está feo o pueden hacer sentir mal a los demás. O que hay muchas maneras de decir lo mismo.

   Es fantástico ser una persona auténtica y sincera, ir siempre de frente diciendo lo que se piensa, lo que hay que cuidar es la forma de decirlo.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Diario de embarazo. Semanas 1 a 6

   Pues sí, ¡últimas noticias! ¡La Gansa puso un huevo!

   Quería compartir la historia, aún inconclusa, de mi tercer huevito. Lo haré por capítulos porque sé que a muchas embarazadas (y a mí, claro) les gusta ir siguiendo la evolución de su embarazo semana a semana, y comparar sus síntomas entre ellas.

   Pero tampoco quiero que el blog se vuelva monotemático, así que iré alternando estas publicaciones con las de la temática habitual.

Semana 1

   Una regla completamente normal, puede que la última que vea en mucho tiempo. Desde luego en ese momento no lo pienso. Ha sido un ciclo un poco corto, pero supongo que aún me estoy regulando. Hace 8 meses que me volvió la regla desde que parí a mi Gansi (y más de 3 años hace de eso).

Semana 2
  
   Ovulación. Este mes la he notado un montón, supongo que porque aún no ovulo todos los meses, pero éste sí, y sería capaz de precisar el día y hasta la hora, por los calambrazos tan tremendos que he sentido. No recuerdo que antes de tener a mi Gansi lo notara tanto. Así no necesito test de ovulación para nada, jejeje.

Semana 3

   ¿Tendrá consecuencias aquella única noche de pasión? ¡Claro que no! ¡Que tontería! Si ya había ovulado, no tenía ya ni flujo. Además yo siempre he renegado y renegado de los embarazos “de una vez”. No son más que un mito... ¿verdad?

Semana 4

   Me parece que este mes se me va a adelantar la regla otra vez, pues vaya ciclos cortos que estoy teniendo. ¡Ya he empezado a manchar! Con lo puntual que yo era, 28 días siempre. Un par de días manchando marrón, luego rosado y ... ¡ahora viene el rojo!... ¿Pero qué es esto? ¿Ahora se corta? ¡Menudo descontrol tengo todavía! Mis hormonas no se aclaran, pero... ¿y si...? ¡Qué bobada! ¡No puede ser! Bueno, ya llevo un par de días sin manchar nada, creo que no pasa nada por hacerme un testito. ¡Lo sabía! ¡Negativo! Mira, ahí está la raya de control y al lado blanco nuclear, bueno, parece que hay un poco de línea de evaporación (porquería de tests de internet que me compré). Oye, ha pasado un rato y yo diría que se intuye algo de color en la raya de test. Uy uy uy.... Me lo repito mañana y así terminamos de descartar. ¡Repetimos test! Lo de siempre, aparece la raya de control y al lado nada, si es que ya decía yo... espera, espera, ¿otra vez la línea de evaporación? Ay mi madre, que esto ya es rosa... ¿dónde hay un cromatógrafo cuando lo necesitas? Bueno, bueno, esperamos un par de días más y repetimos, que yo hasta que no lo vea bien no me lo creo.

Semana 5

   Ya ha pasado el día de la falta (si mis ciclos fueran de 28 días). Con estos tests de sensibilidad 10 me debería salir un resultado inequívoco. ¡Me muero por compartir mi secreto! En efecto, es positivo sin dudas, pero... ¿no debería ser más oscuro? Bueno, positivo es positivo. Habrá que decírselo al Ganso, y cuando pase el fin de semana vamos ya al médico. El Ganso ni se lo cree ¿pero cómo?, pues hijo, si quieres te hago un esquema... Es verdad eso que dicen de que cada embarazo se vive y se siente de una manera. Recuerdo que con mi Gansi, un par de días antes de la falta ya no me abrochaban los vaqueros, y ahora no tengo absolutamente nada de tripilla. ¿No dicen que los siguientes embarazos se notan antes? Bueno quizá es que esta vez me ha pillado con casi 5 Kilos menos. Voy al médico y me dice que me va a repetir la prueba para confirmar, yo pienso “te va a salir una raya color berenjena, por lo menos”. Viene la enfermera con mi prueba, muy seria y me dice: Es un positivo débil... se me cae el alma a los pies... Me dice que puede ser que ovulara más tarde de lo que creía, me extraña porque lo noté muchísimo. La otra explicación es que no esté evolucionando, o que sea un ectópico. Me mandan una analítica de sangre. Llego a casa e investigo sobre los embarazos ectópicos... ¡tengo que descartar eso cuanto antes! Bueno, bueno, mantengamos la calma, desde luego la prueba que me hicieron no era ni mucho menos con la primera orina de la mañana.

Semana 6

   Sigo sin barriguita, me está dando algo. Me sacan sangre para la analítica. Me consuela un poco no sentir molestias ni dolor. De hecho, no siento absolutamente nada, hay momentos que, con el ajetreo diario se me olvida que se supone que estoy embarazada. ¡Ni un solo síntoma!... ¿Cómo que la analítica va a tardar una semana? ¿Cómo que han perdido mi muestra? ¡Tengo que saber qué está pasando!

   Continuará...