domingo, 18 de mayo de 2014

Eso no se toca

   “Cuando tenga a mi peque, le enseñaré desde el principio a no tocar nada sin permiso. Yo podré tener sobre mis muebles lo que quiera porque no lo tocará, y cuando vaya a otras casas de visita jamás tocará nada, si acaso pedirá permiso para hacerlo si ve algo que le llame la atención. Y por supuesto cuando vayamos de compras no tendremos ningún problema, porque sabrá que se mira pero no se toca. Ay, si es que estos padres de hoy en día no enseñan a sus hijos a no tocar...” A ver Gansa Premamá... ¿Por dónde empiezo?




   
   No puedes ni debes pretender que tu peque no toque nada, porque tocando con sus manitas, sus piececitos y su boquita, es como aprenden, sí, forma parte de su desarrollo. Los niños necesitan explorar, sentir texturas satisfacer su curiosidad...


   Pero antes de saber yo todo esto, pensaba que los niños sólo querían molestar, y que había que enseñarles. Por eso, la decoración de mi casa no cambió con la llegada de mi peque, y sólo me pasé al minimalismo y a esconder las cosas de valor , frágiles o peligrosas, tras unas cuantas pérdidas.


   Entre los valientes caídos destacan varios teclados, mandos, figuritas decorativas, “sabrosos” llaveros de goma, ideales para encías con dientes incipientes, y lo más doloroso, una tablet que no es que fuera el último modelo, de hecho iba un poco a pedales, pero era la que tenía.


   “Ah no, no, no. Si los niños están bien educados no tienen por qué tocar nada. No se debería quitar nada de su alcance, ellos deberían saber lo que pueden y no pueden tocar”. Pues quizá cuando sean más mayores, pero entre tanto no compensa tener que estar todo el día regañando y entorpecer su libre desarrollo. Para mí es preferible crear un entorno donde se puedan desarrollar en toda su amplitud, en el que todo se pueda mirar, tocar y manipular.


   Y una vez que se me metió en mi dura mollera que ya podía quedarme sin saliva diciendo “eso noooo, eso no se tocaaaa”, que no iba a surtir efecto, y que lo que necesitaba mi peque era tocar mucho, tocarlo todo, sentir y experimentar, empecé a redecorar, dentro de lo que me fue posible, y reconozco que me volví un poco loca comprando mecanismos para bloquear cajones y puertas.




   
   Sobre esto último diré que estos mecanismos, no es que no me fueran útiles, sino que mi gansi aprendió a abrirlos y cerrarlos mucho antes de lo que me hubiera gustado. De hecho, creo que no llegó nunca a asociar que aquello estaba allí para que no pudiera abrir puertas y cajones, sino porque eran parte de esas puertas y cajones, ya que un día con las prisas me dejé uno sin poner y vino corriendo (y no hacía mucho tiempo que sabía andar) a cerrarlo con sus manitas diciendo “¡eeeh! ¡eeeeeh!” (“Mamá, despistada, que te has dejado esta puerta sin bloquear. Trae que ya la bloqueo yo”).


   “Pero cuando vayas a otras casas de visitas ¿qué harás? ¿dejarás que tu peque lo toque y lo rompa todo?” Pues cuando vayamos a otros sitios, verá cosas que le llamarán la atención, y evidentemente querrá tocarlas, y ahí tendremos que poner en práctica nuestras mejores tácticas de distracción y entretenimiento, porque a todo el mundo no le hace gracia que un peque venga a su casa impoluta y se la deje llena de huellas de manitas y de babitas.


   Y no, no es nada fácil ir de compras con un peque. En una tienda hay miles de objetos bonitos, brillantes y nuevos, y es muy difícil que consigan entender por qué no deben tocarlos, y por qué no es buena idea correr por los pasillos. A medida que se hagan mayores lo irán entendiendo, pero hasta entonces nos veremos en más de una situación embarazosa, a veces cómica y a veces hasta surrealista. 


 Imagen de http://nadineatchia.blogspot.com.es/


   
   Lo único que puedo decir que me haya enseñado la experiencia para evitar que esto se produzca, es procurar que los peques estén lo más entretenidos posible, llevar un arsenalillo de pequeños juguetes en el bolso, o comprar uno en la tienda (del que quizá y con suerte se olviden una vez llegados a la caja), o ofrecer algo de comer (a ser posible algo que les dure bastante tiempo en las manitas y que no ensucie demasiado), aunque no siempre puede ser algo sano, pero como estamos hablando de ocasiones excepcionales, podemos hacer la vista gorda.


   Pero si ya es difícil de por sí, si los peques se sienten aburridos, cansados o desatendidos, aquello se puede volver misión imposible y se corre el peligro de caer en el: a ver qué hago, no hagas eso, pues hago esto, pues estate quieto, pues me frustro y me enfado, pues te chillo, pues lloro, pues me irrito contigo y te amenazo, pues me tiro al suelo...


   Si alguna vez has intentado ir a comprarte ropa con tu peque, te sonará la imagen de la mamá camaleón, con un ojo rebuscando su talla en una percha, y con el otro vigilando que su retoño no se dedique a arrancar etiquetas o a jugar al escondite entre los vestidos, o incluso a hacer de dependiente y “reorganizar” toda la ropa. Pues ahora métete en el probador y reza para que no te abran la cortina en el momento más inoportuno, o para que tu peque no se escape por debajo de la puerta en el momento en el que menos ropa llevas puesta.


   Y si la aventura de la tienda de ropa no te parece suficientemente emocionante, prueba a hacer la compra mensual. Y trata de ponerte en su lugar, con todas esas cosas tan divertidas con las que no puedes jugar... ¡ni siquiera con los juguetes! “Menudo aburrimiento, me voy a echar una carrera por el pasillo, verás que risa cuando mi madre venga detrás mío, a ver si me pilla”.


   No voy a decir que todo se soluciona sólo con paciencia y empatía, la verdad es que aún me queda muchísimo que aprender respecto al tema del tocar, no tocar. Hay que ver, más de dos años de experiencia y todavía no me han dado en carné de madre...

4 comentarios:

  1. En lugar de no tocar, yo prefiero decirle a mi hijo (hoy cumple 29 meses) que se toca pero no se coge. Y así al menos no se ve tan frustrado y me mira y me dice: así, sí... Eso es, así sí, muy bien... Bueno, y últimamente también le digo que lleve él la cesta, de ésas con ruedas, para ayudar a mamá, y de esa manera tiene las manos ocupadas, jejeje...

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    1. Muy buenas tacticas! Me las apunto con tu permiso!

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  2. Completamente de acuerdo contigo, prefiero crear un ambiente seguro para mi hija antes de educarla con prohibiciones tontas. Nosotros no solemos ir a casas desconocidas, solo visitamos a familia con la que hay total confianza y no les molesta que Iris toque todo, pero hace unas semanas fuimos a conocer a un bebé que había nacido y a Iris le encantó un adornito de una flor de colores como de porcelana o algo así, y solo quería tocarlo, lo que hice fue en un momento que se descuidó, lo puse en un lugar alto donde no lo veía y avisé a la dueña de la casa de que lo ponía ahí para que no lo tocase. En fín,,,, ya se sabe son niños!

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    1. Que tendrán los adornitos que cuanto mas fragiles mas les llaman la atención a los niños? Jajaja
      Y hay que ver como tienen estos peques la capacidad para distinguir el teléfono de juguete, el viejo que ya no funciona y el nuevo ultimo modelo, que es el que les mola, claro ja!

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